El viernes 30 de noviembre, a las 8:30 a.m. hora local, el centro-sur de Alaska experimentó un terremoto de magnitud 7.1 (escala Richter). El epicentro del terremoto fue aproximadamente 16 kilómetros al noreste de la ciudad de Anchorage, hogar de la oficina de Teck en Anchorage y de muchos empleados de Red Dog Operations.
Estamos agradecidos de que todos los empleados y contratistas en el área en el momento del terremoto se encontraron a salvo y sin lesiones. Y aunque no hubo daños importantes en la oficina de Anchorage y las operaciones de la Mina Red Dog en el noroeste de Alaska no se vieron afectadas, las comunidades cercanas al epicentro sí sufrieron extensos daños.
A las pocas horas del evento, Teck desarrolló un plan para ayudar a los empleados y contratistas con casas o familias afectadas en las áreas afectadas en el sur-centro de Alaska, incluyendo el poner a disposición dos aviones para que empleados salieran de Red Dog.
También se hizo una donación de USD$100.000 a la Cruz Roja Americana de Alaska para apoyar los esfuerzos de emergencia, que incluyó suministros de emergencia, refugios de emergencia, servicios de salud mental en caso de desastres, evaluaciones de daños, trabajo de recuperación y la fuerza laboral ante desastres. Donaciones adicionales hechas por empleados de toda la compañía a través de Equipo de Aportes Comunitarios de Teck también fueron igualadas hasta CAD$25.000.
Después del evento, también salieron a la luz historias de empleados que apoyaron personalmente los esfuerzos de ayuda, como la de Mark Helms, recordándonos además lo fuertes que somos cuando trabajamos juntos.
Destaque: Mark Helms
Mark Helms, Ingeniero de Minas del Departamento Técnico de la Mina en Red Dog, que vive en Anchorage, Alaska, se ofreció como voluntario con el equipo de Respuesta a Desastres de la Cruz Roja después del terremoto. Un compañero de trabajo oyó hablar de sus esfuerzos y lo nominó para ser destacado. Gracias Mark por apoyar a tu comunidad y por compartir tu historia con los empleados de Teck.
"Mi descanso [tiempo fuera de la faena Red Dog] comenzó el martes después del gran terremoto de Anchorage. No tenía grandes planes y quería ser útil, así es que me sumé a la Cruz Roja Americana como voluntario.
Arriba a la derecha: Mark [derecha] trabaja como voluntario en la Cruz Roja Americana después del terremoto del 30 de noviembre en el centro-sur de Alaska.
A petición de ellos, me presenté en la oficina de la Cruz Roja de Anchorage el martes por la mañana. Estaban encantados de que un representante de Teck se uniera al esfuerzo de respuesta al desastre, ya que Teck acababa de hacer una gran donación.
El primer día, ayudé en el manejo de varias paletas de agua embotellada donada para su distribución en la comunidad. El resto de la semana ayudé en la evaluación de los daños, un proceso de investigación en el que se buscó a las familias más afectadas por el desastre. Mi papel era evaluar los daños a sus casas y su situación, para luego rellenar un simple informe a través de una aplicación de telefonía móvil.
Esta información es luego utilizada por la Cruz Roja para determinar la mejor manera de asignar el dinero donado para el máximo beneficio de la comunidad. La idea es llenar el vacío que a veces existe antes de que se pueda proporcionar asistencia estatal o federal, centrándose en las necesidades inmediatas.

"En mi tiempo libre, disfruto explorando la naturaleza, pasando tiempo con mis sobrinos, o idealmente ambas cosas", dice Mark Helms, Ingeniero de Minas del Departamento Técnico de la Mina Red Dog.
Fue muy gratificante ser parte de este proceso. Un día, tuve a una trabajadora social conmigo, y pudimos proporcionarle a una mujer que vivía en Eagle River (posiblemente una de las áreas más afectadas) asistencia financiera inmediata. Se echó a llorar: había sufrido graves daños en su casa y había pasado los últimos cinco días limpiando el desastre. Eso fue sólo la punta del iceberg para ella a la hora de ordenar su casa, y estaba muy agradecida por el apoyo. Otra pareja que encontramos había estado viviendo en una casa considerada insegura por los inspectores, pero no tenían otro lugar a donde ir. La Cruz Roja ahora puede ayudar a estas personas a conseguir alojamiento temporal.
Igual de gratificante fue conocer a otros voluntarios y hacer nuevos amigos. Me sorprendió saber cuántos eran de las zonas rurales de Alaska. Me dio una idea de lo cercana que es la comunidad de Alaska".
